Salinas mató a mi padre “Maquío” y Bartlett lo difamó y se robó la elección del 88: Clouthier Carrillo

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Por primera vez, en el contexto de su repudio al nombramiento de Manuel Bartlett como director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Clouthier Carrillo acusó directamente a Carlos Salinas de Gortari y a Fernando Gutiérrez Barrios de asesinar a su padre, el excandidato presidencial Manuel “Maquío” Clouthier.

Y durante el día emitió numerosos mensajes en esa red social para manifestar su rechazo al nombramiento que hizo Andrés Manuel López Obrador de Manuel Bartlett como director de la CFE, quien en la elección de 1988 fue presidente de la Comisión Electoral acusada de cometer el fraude a través de la “caída del sistema”.

“Con la lógica que propone a Barlett (sic), AMLO bien podría nombrar a Felipe Calderón como secretario de Seguridad. Ambos se robaron los votos: Uno en 1988, otro en 2006”, escribió el hermano de Tatiana, quien fue coordinadora de la campaña de López Obrador y quien también rechazó el nombramiento del exsecretario de Gobernación.

Vehemente y claridoso, como ha sido siempre su personalidad, el hijo de Maquío ironizó sobre la decisión del tabasqueño: “Mensaje de AMLO con propuesta de Barlett (sic): ‘tengo los huevos morenos, pero a veces se me ponen verde, blanco y colorado’ ¡Y qué!”.

Y ante críticas en la misma red social, Clouthier soltó: “Pregunta: ¿qué es más grosero en el tuiter? ¿A) decir que AMLO tiene los huevos morenos y que a veces se le ponen tricolores, o B) proponer a Barlett (sic) para CFE?”.

Completó: “En el México bizarro de las redes sociales, ahora resulta que yo soy un pendejo y Manuel Barlett (sic) es un héroe”.

En otro mensaje, el excandidato independiente a senador por Sinaloa recordó que el actual Bartlett es el mismo que como secretario de Gobernación mandaba reprimir las empresas de su padre e invadía las tierras agrícolas de su campo, lo difamaba a través de pasquines y se robó la elección de 1988, previo asesinato de opositores.

“Los asesinatos políticos de Xavier Ovando y Román Gil, operadores de campaña de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, fueron parte de la estrategia del histórico fraude electoral cuando Bartlett era SEGOB”.

Y una vez más ante las críticas, afirmó que le podrán decir viejo, pendejo, que no están de acuerdo con él, que perdió la senaduría, que es gordo, pero “no podrán decirme mapache ni que me calle. No me callaré, seguiré dando mi opinión informada”.

Más tarde ironizó que ya no hablaría más, porque había perdonado a Bartlett, así como lo ha proclamado López Obrador:

“Ya, ya pues. Me sumo al llamado de AMLO al perdón y la reconciliación nacional, a la unidad… perdonemos a Bartlett ya que tiene derecho a una segunda oportunidad, pero como dice AMLO… perdono pero no olvido”.

Y “ya habiendo perdonado y reconciliado, me voy a callar, para que puedan tener buenas noches los chairos. Que descansen”, escribió hacia la siete de la noche, pero enseguida advirtió: “Mañana le seguiré echando chingasos (sic) a Bartlett, hoy ya no porque ya lo perdoné y me reconcilié”.

Clouthier Carrillo, igual que su hermana Tatiana, siempre han repudiado a Bartlett y han mantenido sospechas sobre el asesinato de su padre por parte del gobierno de Salinas.

En julio de 1998, a casi nueve años de la muerte de Maquío, su hijo Manuel declaró a Proceso que fue un asesinato:

“No contamos con nada sólido que permita sustentar nuestra hipótesis, que no es exclusiva de nosotros, pues fue primero del pueblo. La gente en México cree que fue un crimen. Nosotros mismos rechazamos esa posibilidad en un principio. Pero se nos cayó el velo cuando en la carretera Costera un automóvil siguió a mi hermana Tatiana y estuvo a punto de provocar un ‘accidente’.”

Ahora, en el contexto del repudio a Bartlett, Manuel Clouthier involucra inclusive a Gutiérrez Barrios en el asesinato de su padre, aunque deslinda a Bartlett de esa trama.

Tatiana Clouthier también manifiesta sus sospechas de asesinato en su libro “Maquío, mi padre”, editado en 2007, pero es implacable en su repudio a Bartlett, a quien menciona una sola vez en el volumen, la noche del 2 de julio de 1988:

“Una vez iniciado el conteo de las actas, ocurrió la tragedia histórica que recaerá de por vida en la espalda del secretario de Gobernación en ese momento, Manuel Bartlett: El sistema electoral ‘se calló’, de callarse, y a la una y media de la madrugada anunciaron que el PRI había ganado la elección, pero los datos los dieron siete días después. A los ojos de la historia mexicana, nunca se había consumado un fraude de tal magnitud y, a pesar de haber sido negado en aquellos momentos históricos, con el tiempo y ya como expresidente Miguel de la Madrid Hurtado lo reconoció y lo nombró en su libro autobiográfico como el ‘fraude patriótico’.”

info de proceso.com.mx

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